Álvaro Uribe tapa personalmente un mural sobre falsos positivos pintado cerca de su finca en Rionegro
El expresidente Álvaro Uribe Vélez protagonizó este martes un tenso episodio al intervenir directamente y cubrir con pintura blanca un mural alusivo a las víctimas de ejecuciones extrajudiciales (“falsos positivos”), realizado por simpatizantes del Pacto Histórico a pocos metros de su residencia en el sector de Llanogrande.El mural fue pintado durante una movilización convocada por el representante electo a la Cámara por Antioquia, Hernán Muriel (Pacto Histórico), como un “acto de pedagogía de la memoria”. La obra, ubicada en un muro de la doble calzada El Tablazo-Llanogrande —a unos 300 metros de la finca del exmandatario—, incluía la cifra de 7.837 ejecuciones extrajudiciales documentadas por la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), muchas de ellas ocurridas durante los gobiernos de Uribe (2002-2010).Según Muriel y los participantes, se trataba de una jornada cultural con organizaciones de víctimas, defensores de derechos humanos y medios alternativos. Sin embargo, el hecho generó una fuerte confrontación entre opositores y seguidores de Uribe, con presencia de la Policía para evitar choques mayores.Reacción de UribeAlertado del suceso mientras realizaba actividades políticas en Medellín, Uribe canceló su agenda y se dirigió a su residencia. En videos que se viralizaron rápidamente, se observa al expresidente, rodeado de su esquema de seguridad, tomando un rodillo y comenzando a pintar de blanco el mural.“Salí esta mañana a hacer política en Medellín. Terminó un acto y salía para el otro cuando me dijeron que llegó una multitud de personas al frente de mi casa, tapando la entrada. Me preocupó mucho y vine”, declaró Uribe. El exmandatario acusó directamente al senador Iván Cepeda y al candidato presidencial del Pacto Histórico de orquestar una “provocación de violencia” y hostigamiento contra su familia, especialmente porque su esposa se encontraba sola en el momento.“Esta actitud hostil contra la residencia de mi familia es provocación de la violencia, muy propia de Cepeda que es un apache solapado escondido en el eslogan de la paz”, escribió en su cuenta de X.Respuestas desde el oficialismoEl presidente Gustavo Petro defendió la acción de los manifestantes: “Un mural no es una amenaza”, señaló, y respaldó el derecho a la memoria histórica.Por su parte, Hernán Muriel insistió en que la actividad era pacífica y simbólica, y denunció que autoridades locales intentaron impedirla.El incidente ha reavivado el polarizado debate sobre los falsos positivos, la memoria histórica y la libertad de expresión en plena precampaña presidencial. Mientras uribistas celebran la acción de su líder como defensa de su hogar, sectores de oposición y de víctimas critican el acto como un intento de “borrar la memoria”.Hasta el momento, no se han reportado heridos ni detenciones, pero la tensión en Llanogrande persiste. El mural fue parcialmente cubierto, aunque algunos activistas advirtieron: “La sangre no se borra con pintura”.