

El Tren de Cercanías del Valle del Cauca, considerado uno de los proyectos de infraestructura más importantes para el desarrollo de la región, quedó sin el respaldo del Gobierno Nacional, luego de que el presidente Gustavo Petro decidiera no incluirlo dentro de las prioridades de inversión para el próximo año.
La decisión, que ha generado una fuerte ola de críticas por parte de la gobernadora Dilian Francisca Toro y del alcalde de Cali, Alejandro Eder, fue calificada como un incumplimiento de la palabra presidencial, ya que Petro había prometido financiar parte del proyecto durante su campaña y en anteriores encuentros con los mandatarios locales.
“El Gobierno decidió incumplir su palabra al Valle, no solo con el tren, sino con todos los proyectos estratégicos de la región”, manifestó la gobernadora Toro, quien además calificó al mandatario como “mentiroso” por anunciar el impulso de otro proyecto, el Ferrocarril del Pacífico, que según ella, no cuenta con estudios técnicos ni viabilidad financiera.
El Tren de Cercanías buscaba conectar los municipios de Cali, Jamundí, Palmira y Yumbo, reduciendo significativamente los tiempos de desplazamiento, el tráfico vehicular y la contaminación ambiental. La obra, estimada en más de 3 billones de pesos, estaba proyectada para iniciar su construcción en 2026 con aportes de la Nación, la Gobernación del Valle y las alcaldías del área metropolitana.
Sin embargo, con el retiro del apoyo nacional, el futuro del proyecto queda en vilo. Expertos en infraestructura advierten que sin la participación del Gobierno, la financiación será inviable y el Valle podría perder una oportunidad clave para modernizar su sistema de transporte.
Desde diversos sectores políticos y empresariales se ha pedido al presidente reconsiderar su decisión, recordándole que el tren no es un proyecto de un gobierno, sino una apuesta de largo plazo por la competitividad y el bienestar de los vallecaucanos.
Mientras tanto, crece el malestar entre los ciudadanos que ven en esta decisión una muestra de centralismo y falta de compromiso con las regiones. El mensaje desde el Valle es claro: el departamento no se rinde y continuará buscando alternativas para hacer realidad el tren que prometía conectar su futuro.