

La reciente consulta interna del Pacto Histórico ha dejado un mensaje nítido que sacude los cimientos de la coalición de gobierno. Lejos de la renovación ideológica prometida, el conteo de votos ratificó una nueva jerarquía de poder. Como si se tratara de una profecía autocumplida tras las declaraciones del presidente Petro el pasado 4 de febrero, la izquierda histórica ha sido desplazada por una amalgama de barones electorales y figuras ligadas al «establecimiento» político.
El gran triunfador de la jornada fue Pedro Flórez, quien con 185.029 votos (8% del total) se consolidó como la ficha clave de Armando Benedetti y el empresario Euclides Torres. La campaña de Flórez no estuvo exenta de polémica: denuncias sobre la instalación de una estructura logística en Puerto Colombia, similar a la cuestionada «Casa Blanca» de Aida Merlano, sugieren un despliegue de «mochileros», control de cédulas y pagos bajo registro fotográfico.
En el Huila, la situación no fue distinta. Mientras el director departamental de la ANT, Lester Garrido, advertía sobre el apoyo de alcaldes locales a Flórez, su contendiente Leyla Rincón —quien apenas alcanzó los 6.568 votos— calificó al ganador como un «falso embajador de la India», aludiendo a un carrusel de promesas incumplidas.
El fenómeno se repitió en diversas regiones del país, donde el clientelismo parece haber sido el motor principal:
Cauca: Ferney Silva alcanzó el cuarto lugar con más de 90.000 votos, respaldado por una coalición variopinta que incluyó desde el Partido de la U hasta fichas de la vicepresidenta Francia Márquez.
Santander: Laura Ahumada, esposa del suspendido alcalde de Barrancabermeja, Jonathan Vásquez, se hizo con el séptimo puesto bajo la sombra de cuestionados contratistas locales.
Magdalena y Meta: Patricia Caicedo escaló al sexto lugar gracias al empuje de la maquinaria de su hermano Carlos Caicedo y al presunto respaldo burocrático de Felipe Harman desde la Agencia Nacional de Tierras (ANT).
La estadística es implacable: siete de los diez candidatos más votados representan este nuevo «eje pragmático» y suman, junto a figuras como Wilson Arias y el influenciador «Wally», el 45% del total de la votación válida (2.235.000 votos).
Este auge contrasta dolorosamente con el desplome de las figuras históricas de la izquierda. Nombres con trayectoria como Alirio Uribe, Feliciano Valencia, Jahel Quiroga y Gabriel Becerra quedaron relegados a puestos marginales, sin opciones reales de poder. Incluso el Partido Comunista Colombiano (PCC) sufrió un duro revés, quedando al borde de la irrelevancia electoral dentro de su propia coalición.
Lo que la consulta ha dejado en claro es que el «cambio» ha tomado un rumbo inesperado. La estructura que hoy domina el Pacto Histórico parece más cómoda negociando con las directrices del FMI y el Banco Mundial que defendiendo las banderas tradicionales del progresismo.
Aquellos líderes que fueron obsecuentes con el Ejecutivo hoy se encuentran desplazados. La consulta ratificó que, en el tablero de ajedrez de Petro, el mando parece haber sido entregado a quienes dominan el lenguaje de las maquinarias, dejando a la izquierda ideológica como un actor instrumentalizado en un proyecto que, en la práctica, ha puesto la «marcha atrás».