Diputada Lina Segura embiste al “clan” del Partido Verde por clientelismo y misoginia
La diputada departamental Lina Segura (Partido de la U) desató una fuerte polémica al arremeter directamente contra tres líderes vinculados al Partido Verde: el representante a la Cámara Duvalier Sánchez, el diputado Esteban Oliveros y el exalcalde de Jamundí Andrés Felipe Ramírez. En un video que se viralizó rápidamente en redes sociales y portales locales a inicios de marzo de 2026, Segura los acusó de prácticas clientelistas en instituciones clave del Estado y los calificó de parte de un “clan político” cuestionado.La legisladora exigió explicaciones inmediatas por lo que describió como escándalos de clientelismo en el SENA, el Ministerio del Trabajo y el Instituto Colombiano Agropecuario (ICA). Según sus declaraciones, en estas entidades se habría procedido al desplazamiento de contratistas con amplia trayectoria y experiencia para reemplazarlos por “cuotas burocráticas” directamente asociadas al congresista Duvalier Sánchez, supuestamente como retribución por apoyos electorales y votos. “Han sacado a gente que llevaba años trabajando para meter cuotas de Duvalier Sánchez a cambio de votos”, afirmó Segura con contundencia, subrayando que tales maniobras atentan contra la meritocracia y el empleo digno en el departamento.El ataque no se quedó en lo administrativo: Segura elevó el tono al aludir al fallo del Consejo Nacional Electoral (CNE) emitido a finales de febrero de 2026, que declaró responsable a Duvalier Sánchez de violencia política de género contra la gobernadora Dilian Francisca Toro. El CNE, tras analizar un video publicado por el congresista en enero de ese año —donde se refería al aspecto físico de la mandataria y la comparaba con la exgobernadora Clara Luz Roldán—, ordenó retirar la publicación y presentar excusas públicas. Según la diputada, Sánchez incumplió abiertamente estas órdenes.“Muy valiente para atacar, pero muy cobarde para pedir disculpas”, sentenció Segura en su intervención, frase que se convirtió en tendencia local en plataformas como X, Instagram y Facebook. La expresión resume su percepción de una doble moral: agresividad al criticar a figuras femeninas del poder regional, pero reticencia a asumir consecuencias cuando la justicia electoral lo sanciona.Este nuevo round se inscribe en un clima de alta polarización en el Valle del Cauca, donde el Partido Verde ha consolidado presencia en cargos de elección popular, pero enfrenta crecientes cuestionamientos por su influencia en la contratación pública y alianzas políticas. Segura, cercana a sectores del gobierno departamental y opositora al petrismo regional, enmarca sus denuncias como una defensa contra lo que califica de “prácticas corruptas” y “clan misógino”.Ni Duvalier Sánchez, Esteban Oliveros ni Andrés Felipe Ramírez han ofrecido hasta ahora una réplica detallada y pública a las acusaciones de clientelismo en las tres entidades mencionadas. Respecto al fallo del CNE, el congresista no ha confirmado el cumplimiento de las medidas ordenadas —retiro del contenido y disculpas—, lo que ha intensificado las críticas de Segura y aliados.La controversia ha dividido opiniones en el departamento: simpatizantes de Segura la celebran por “poner el dedo en la llaga” en temas de burocracia clientelar y protección de derechos de las mujeres, mientras que sectores afines al Partido Verde la interpretan como una estrategia de desgaste preelectoral rumbo a futuros comicios regionales y legislativos.Las instituciones señaladas (SENA, MinTrabajo e ICA) guardan silencio oficial sobre las supuestas irregularidades. Analistas políticos y jurídicos consultados advierten que, si se verifican los hechos, podrían derivarse procesos disciplinarios por tráfico de influencias, prevaricato o faltas administrativas graves.Por ahora, el enfrentamiento se desarrolla principalmente en el ámbito digital y mediático, donde la frase icónica de Segura —“muy valiente para atacar, pero muy cobarde para pedir disculpas”— sigue resonando como símbolo de la confrontación política en el Valle del Cauca. La ciudadanía observa expectante si las denuncias escalan a instancias formales de control o se diluyen en el ruido electoral.