En un nuevo capítulo del controvertido escándalo que involucra a la primera dama de Colombia, Verónica Alcocer, el gobierno nacional confirmó el bloqueo del portal web del diario sueco Expressen, el medio que reveló detalles de su supuesta vida opulenta en Suecia. La medida, ejecutada por Coljuegos y el Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (MinTIC), ha desatado acusaciones de censura política por parte de la oposición, en medio de crecientes cuestionamientos sobre el financiamiento de la estancia de Alcocer en Europa.La congresista de la Alianza Verde, Katherine Miranda, denunció este martes la restricción de acceso al sitio expressen.se desde Colombia, argumentando que se trata de un intento deliberado de silenciar a la prensa internacional. «Es absolutamente grave que en este Gobierno se esté censurando a la prensa», afirmó Miranda en un comunicado, al tiempo que solicitó a la Procuraduría General de la Nación abrir una investigación por posible uso indebido de las facultades de bloqueo. Según la representante, el portal era «plenamente accesible» durante las publicaciones críticas sobre Alcocer, pero se volvió inaccesible precisamente después de que estas salieran a la luz, lo que evidencia «incongruencias evidentes».El bloqueo, según un documento oficial del MinTIC firmado por la directora jurídica Ruby Ruth Ramírez, se basa en una resolución de Coljuegos del 31 de octubre de 2025, que clasificó el sitio en la categoría de «apuestas ilícitas». Sin embargo, esta explicación ha sido cuestionada, ya que las primeras investigaciones de Expressen sobre Alcocer se publicaron el 16 de noviembre –15 días después de la supuesta restricción–, y el medio sueco no tiene relación aparente con juegos de azar. Coljuegos, por su parte, aclaró que la medida data de 2021 y no guarda vínculo con las revelaciones recientes, pero críticos como la periodista Vicky Dávila han calificado el incidente como «un intento de censura» para proteger al entorno presidencial.
El origen del escándalo: Una vida de lujos en medio de sanciones internacionalesLa polémica estalló a mediados de noviembre cuando Expressen, uno de los tabloides más influyentes de Suecia, publicó una serie de reportajes que exponen la «secreta, pero lujosa» existencia de Verónica Alcocer en Estocolmo. Según el medio, la esposa legal del presidente Gustavo Petro –de quien se encuentra separada sentimentalmente– llegó a la capital sueca en octubre, poco después de que tanto ella como el mandatario fueran incluidos en la Lista Clinton de sanciones de Estados Unidos. Esta medida, administrada por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (Ofac), bloquea sus operaciones económicas en territorio estadounidense por presuntos vínculos con actividades ilícitas, incluyendo el auge de carteles de droga en Colombia.A pesar de las restricciones financieras, Expressen describe un estilo de vida que contrasta con la agenda de austeridad promovida por el gobierno petrista. Alcocer residiría en un apartamento céntrico en una de las ciudades más caras de Europa, frecuentaría restaurantes exclusivos en el exclusivo barrio de Stureplan y asistiría a fiestas privadas en clubes como Noppes –fundado por el conde Carl Adam «Noppe» Lewenhaupt, amigo personal del rey Carlos XVI Gustavo–. El tabloide detalla encuentros con millonarios locales, como el empresario del champán Kristofer Ruscon (fundador de Hatt et Söner), su pareja Sofia Strand (creadora de la marca de maquillaje Pixi), el magnate de la relojería Olof Larsson y la DJ Gunn Lundemo, quien supuestamente la ayudó con su vivienda.
Uno de los reportajes más impactantes, publicado el 25 de noviembre, incluye un video en el que Alcocer es vista de compras en Estocolmo junto al polémico empresario catalán Manuel Grau –nacionalizado colombiano de manera exprés durante el gobierno Petro– y Antonella Petro, hija menor del presidente. En las imágenes, la primera dama evade preguntas de los periodistas alegando no hablar inglés, aunque el propio Petro la contradijo públicamente al revelar que «hizo un curso» del idioma. Fuentes citadas por Expressen, como la periodista Alexandra Pascalidou, relatan que Alcocer confesó sentirse «más tranquila, con más orden y tranquilidad» en Suecia, lejos de la crisis política en Colombia.El presidente Petro defendió a su aún esposa en redes sociales, asegurando que «no gasta ni un peso de las arcas públicas» y atribuyendo las críticas a una «extrema derecha envidiosa». No obstante, investigaciones previas de medios colombianos como La Silla Vacía revelan que la comitiva de Alcocer –incluyendo fotógrafa, maquilladora y estilista– ha costado al Estado más de 1.000 millones de pesos en un año y medio, avivando dudas sobre el origen de sus fondos en Europa.El caso ha reavivado tensiones diplomáticas, coincidiendo con el cierre de negociaciones para la compra de 17 aviones de combate Gripen a la empresa sueca Saab, un contrato millonario. Opositores como Vicky Dávila han arremetido en programas radiales: «Nadie sabe de qué vive», cuestionando la transparencia en un momento de sanciones y escrutinio internacional.