En un anuncio que ha revivido el debate sobre la política de paz del Gobierno, el presidente Gustavo Petro confirmó este jueves la orden directa a jóvenes en riesgo de bandas criminales: «No matar». La declaración se enmarca en el lanzamiento oficial del programa «Jóvenes en Paz», una iniciativa que busca incentivar la no violencia mediante subsidios mensuales, con un énfasis particular en el mes de diciembre como punto de inflexión para reducir los homicidios en zonas conflictivas.Desde Buenaventura, epicentro de la violencia en el Pacífico colombiano, Petro reveló que el programa, inicialmente anunciado en 2023, se estrenará de manera plena el 22 de diciembre. «Les vamos a pagar por no matar, por no participar de la violencia, por estudiar», enfatizó el mandatario durante un acto público, refiriéndose a miles de jóvenes atrapados en estructuras como los Shottas y los Espartanos. La medida, que podría beneficiar a cerca de 100.000 personas en todo el país, representa una inversión anual de aproximadamente 1,2 billones de pesos, financiada por el Ministerio de la Igualdad, a cargo de la vicepresidenta Francia Márquez.El programa no es nuevo: Petro lo había promocionado en diciembre de 2022 como una herramienta para que la juventud «aprenda a leer en lugar de disparar». Sin embargo, su relanzamiento en 2025 llega en medio de críticas crecientes. Denuncias recientes en Puerto Tejada, Cauca, revelan que algunos beneficiarios han recibido los pagos –alrededor de un millón de pesos mensuales– pero continúan delinquiendo, incluyendo asesinatos de líderes sociales y trabajadores honestos. «Reciben la plata del Gobierno, pero al mismo tiempo matan a quienes se dedican a estudiar o trabajar», alertó un líder local en un informe reciente.
Analistas ven en esta medida un intento por humanizar la paz total, pero advierten que sin mecanismos de verificación estrictos, podría agravar la inseguridad. Mientras diciembre avanza, el país espera resultados concretos: ¿será este el mes en que la orden de Petro frene la sangre, o solo un eco de promesas pendientes? El Gobierno promete monitoreo en tiempo real, pero las balas perdidas en el Cauca sugieren que la batalla por la paz está lejos de ganarse.