

El abogado Jaime Arizabaleta desató un intenso debate político y regional tras proponer que se declare persona no grata al presidente Gustavo Petro. La iniciativa surge en respuesta a la negativa del Gobierno Nacional de otorgar el 70 % de la cofinanciación necesaria para el Tren de Cercanías del Valle, un proyecto de movilidad considerado estratégico para la región.
Arizabaleta argumentó que la decisión del Ejecutivo representa un “desprecio” hacia el Valle del Cauca y una “afrenta” para Cali, que ha cumplido —según afirma— todos los requisitos técnicos y financieros exigidos para avanzar en la construcción del tren que conectaría a Cali con Jamundí, Yumbo y Palmira a lo largo de más de 70 kilómetros de red férrea.
“El presidente Petro le cerró la puerta a la obra más importante de las próximas décadas para nuestra ciudad y nuestro departamento. No se trata de un capricho político, sino del futuro de la movilidad, la competitividad y la calidad de vida de millones de vallecaucanos”, sostuvo Arizabaleta en sesión del Concejo.
La propuesta del concejal generó reacciones divididas, mientras algunos respaldan la idea como una forma simbólica de rechazo a la postura del Gobierno Nacional, otros consideran que declarar persona no grata al presidente podría profundizar la polarización y cerrar espacios de diálogo institucional.
Por su parte, la Gobernación del Valle y la Alcaldía de Cali también expresaron su inconformidad con la decisión del Gobierno Nacional, ambos gobiernos locales han insistido en que el proyecto cuenta con estudios avanzados y que es fundamental para enfrentar el crecimiento urbano y la congestión que afecta diariamente a la región.
Desde el Ejecutivo, funcionarios del Ministerio de Transporte han reiterado que la nación no puede asumir la cofinanciación en los términos solicitados por el departamento, argumentando limitaciones presupuestales y la necesidad de revisar la viabilidad financiera del proyecto en el marco del Plan Nacional de Desarrollo.
La propuesta de Arizabaleta, aunque simbólica, refleja el creciente malestar en el Valle del Cauca ante lo que perciben como una falta de compromiso del Gobierno Nacional con proyectos estratégicos para la región. Por ahora, el futuro del Tren de Cercanías sigue en incertidumbre mientras avanza una discusión que combina movilidad, desarrollo regional y tensiones políticas de alto calibre.