

El Gobierno Nacional, encabezado por el presidente Gustavo Petro, decidió no avalar el 70% de la cofinanciación correspondiente a la Nación para el Tren de Cercanías del Valle del Cauca, un proyecto estratégico que prometía transformar la movilidad regional y conectar a Cali, Jamundí, Yumbo, Palmira y el aeropuerto Alfonso Bonilla Aragón a través de 74 kilómetros de vía férrea.
La decisión fue confirmada por la gobernadora Dilian Francisca Toro, quien expresó su decepción y molestia ante lo que calificó como un incumplimiento a los vallecaucanos:
“Con tristeza y decepción, debemos anunciar que el Gobierno Nacional ha querido frenar el Tren de Cercanías. Este no es un proyecto de una sola persona o partido, es un sueño colectivo construido con esfuerzo por toda una región”, manifestó la mandataria.
La negativa del Gobierno se dio pocos días antes del inicio de la Ley de Garantías, que impide la firma de convenios interadministrativos. El convenio de cofinanciación, que debía firmarse antes del 8 de noviembre, garantizaba los recursos de la Nación (70%) y los aportes de la Gobernación del Valle, Cali y Jamundí (30%).
Según la gobernadora, el Valle cumplió con todos los requisitos técnicos y financieros exigidos por el Ministerio de Transporte y el Ministerio de Hacienda. Incluso se habían firmado las actas de perfil de aportes y preparado el borrador del documento CONPES, paso previo al aval técnico y fiscal.
“Tenemos los estudios, los recursos locales y todo lo necesario para la cofinanciación. Solo faltaba la autorización del presidente y del CONFIS. Por parte de la región, todo está listo”, insistió Toro.
De haberse concretado la firma, el Tren de Cercanías habría iniciado obras en 2028, generando más de 14.500 empleos y permitiendo transportar hasta 160.000 personas diarias en un sistema eléctrico, sostenible y conectado con 21 estaciones del MIO, reduciendo en 24 minutos el trayecto entre Jamundí y Cali.
La decisión del Gobierno generó indignación entre los sectores políticos, empresariales y gremiales del Valle del Cauca, que consideran que el país pierde una oportunidad para fortalecer su competitividad y sostenibilidad.
El alcalde de Cali, Alejandro Eder, recordó que el proyecto es fruto de una década de trabajo conjunto:
“Este no es un proyecto nuevo. Llevamos diez años soñando con hacerlo realidad. Tenemos la voluntad política y los recursos, pero necesitamos el respaldo de la Nación.”
Desde Jamundí, la alcaldesa Paola Castillo lamentó la decisión, destacando que el tren habría dinamizado la economía local:
“Este proyecto simboliza progreso, empleo y movilidad. Jamundí lo necesita.”
Por su parte, María Isabel Ulloa, directora ejecutiva de ProPacífico, advirtió que sin el apoyo nacional “se pone en riesgo una década de estudios y cooperación internacional” y que podría ser necesario actualizar los estudios de demanda si el proyecto se aplaza más tiempo.
Pese al revés, la gobernadora Toro hizo un llamado a la unidad regional y al trabajo conjunto:
“No nos rendimos. Vamos a seguir tocando puertas y buscando soluciones. Este sueño no se detiene aquí. El Tren de Cercanías representa esperanza, integración y futuro para los vallecaucanos.”
El Tren de Cercanías del Valle fue concebido como un símbolo de movilidad limpia y desarrollo regional, pero hoy se enfrenta a un semáforo en rojo por falta de voluntad política. Con más de 34 mil millones de pesos ya invertidos en estudios y diseños, el proyecto corre el riesgo de quedar archivado, a la espera de que un futuro gobierno reactive su camino hacia la realidad.